
La prevención de riesgos laborales no es un trámite opcional ni un gasto administrativo: es una obligación legal, es parte del deber de cuidado que tiene todo empleador con sus trabajadores, y es una de las decisiones de negocio más rentables que puede tomar una empresa. En Chile, esta obligación está construida sobre un conjunto de leyes y decretos que se fueron sumando durante décadas y que, desde 2024 y 2025, se actualizaron de forma significativa. Esta guía reúne en un solo lugar la normativa que toda empresa —grande o pequeña— debería conocer, y qué exige cada una en la práctica.
Esta guía tiene fines informativos generales y no reemplaza una asesoría legal o técnica específica para tu empresa. En FORTEM podemos revisar tu caso puntual y decirte exactamente qué te falta para cumplir.
Es la ley que crea el Seguro Social contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, vigente desde 1968 y todavía en la raíz del sistema chileno de prevención. Establece la afiliación obligatoria de las empresas a un organismo administrador —una mutualidad (ACHS, IST o Mutual de Seguridad) o el Instituto de Seguridad Laboral (ISL) para quienes no se afilian a una mutualidad—, financia las prestaciones médicas y económicas ante accidentes y enfermedades laborales, y da origen a organismos clave como los Comités Paritarios de Higiene y Seguridad.
El artículo 184 obliga a todo empleador a "tomar todas las medidas necesarias para proteger eficazmente la vida y salud de los trabajadores", manteniendo condiciones adecuadas de higiene y seguridad, y los elementos necesarios para prevenir accidentes y enfermedades profesionales. Es una obligación general que no se delega ni se subcontrata: aunque la operación de una empresa dependa de contratistas o proveedores, el deber de cuidado hacia quienes trabajan en sus instalaciones sigue siendo suyo.
Es, hoy, la pieza central del sistema. Publicado en julio de 2024 y de cumplimiento obligatorio desde el 1 de febrero de 2025, reemplaza a los antiguos DS N° 40 y DS N° 54 de 1969, modernizando por completo la forma en que las empresas deben gestionar sus riesgos. Entre sus principales exigencias:
El DS 44 también absorbe e integra lo que antes exigía el artículo 21 del antiguo DS N° 40: la Obligación de Informar los Riesgos Laborales (ODI), más conocida como "Derecho a Saber". Esa obligación no desapareció, sino que ahora forma parte de la gestión preventiva integrada que exige el nuevo reglamento.
Este reglamento, vigente desde 1999, fija las condiciones mínimas que debe tener cualquier lugar de trabajo en materia de ventilación, iluminación, ruido, temperatura, agua potable, servicios higiénicos, comedores y manejo de sustancias peligrosas. Es la norma de referencia cuando se audita si las instalaciones físicas de una empresa son sanitariamente adecuadas para operar.
Establece el procedimiento —revisado cada dos años— para calcular la tasa adicional que cada empresa paga a su organismo administrador de la Ley 16.744, según su nivel de siniestralidad. Una empresa con bajo índice de accidentes y enfermedades puede acceder a rebajas de hasta el 6,8% de exención, mientras que una con alta siniestralidad recibe recargos. Es, en la práctica, un incentivo económico directo a prevenir: mientras menos accidentes, menor es el costo previsional de la empresa.
Regula la aplicación del artículo 66 bis de la Ley 16.744, que obliga a coordinar la gestión de seguridad y salud en el trabajo cuando en una misma obra, faena o servicio conviven trabajadores de más de una empresa (por ejemplo, una empresa mandante y sus contratistas o subcontratistas). Es especialmente relevante para empresas de construcción, industria y minería que operan con esquemas de subcontratación.
Modifica el Código del Trabajo para reconocer expresamente el derecho de los trabajadores a interrumpir sus funciones y resguardarse, sin que ello se considere abandono de trabajo, cuando exista una situación de riesgo grave e inminente para su vida o salud —como un sismo, un incendio u otra catástrofe— y establece la obligación del empleador de evacuar a los trabajadores cuando exista ese riesgo.
Vigente desde agosto de 2024, exige a toda empresa contar con un protocolo de prevención del acoso laboral, el acoso sexual y la violencia en el trabajo. Se conecta directamente con la gestión preventiva del DS 44, porque ese protocolo debe identificar los riesgos psicosociales de la organización como parte de su matriz de riesgos.
Las empresas del rubro minero tienen, además, su propio reglamento especializado: el Reglamento de Seguridad Minera (DS N° 132, del Ministerio de Minería), fiscalizado por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), que establece exigencias técnicas específicas para faenas mineras, más estrictas que la normativa general.
La multa que cursa la Dirección del Trabajo o la Seremi de Salud es, casi siempre, la parte más pequeña del problema. Cuando una empresa no gestiona sus riesgos de forma adecuada, se expone a una cadena de consecuencias mucho más costosa:
La evidencia disponible respalda esto con cifras concretas. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que, en promedio, cada peso invertido en programas de seguridad y salud en el trabajo genera un retorno de entre 2 y 6 pesos en costos evitados, y en Chile la ACHS ha reportado ahorros del orden de 3,8 pesos por cada peso invertido en prevención, producto de una menor siniestralidad. Ese retorno se explica de forma simple: menos accidentes significan menos ausentismo, menos rotación de personal y sus costos de recontratación, menos días de faena perdidos, y —cada vez con más peso— acceso a más contratos con grandes empresas que exigen estándares de cumplimiento a sus proveedores.
La cultura de seguridad no es solo un asunto de cumplimiento normativo: es algo que los propios trabajadores perciben y valoran. Los equipos permanecen más tiempo, se comprometen más y trabajan con mejor clima laboral en empresas donde sienten que su seguridad realmente importa, no solo en el papel. Para efectos de atracción y retención de talento, una cultura de prevención real es, hoy, un diferenciador tan relevante como el sueldo o los beneficios.
Casi todos los accidentes graves que hemos visto en empresas que no gestionaban bien sus riesgos estuvieron precedidos por alguna de estas frases:
Ninguna de ellas exime a la empresa de su responsabilidad legal, y todas suelen aparecer justo antes de un accidente o de una fiscalización. El tamaño de la empresa no reduce la obligación: el DS 44 y el artículo 184 del Código del Trabajo aplican a toda empresa, sin excepción por número de trabajadores.
En FORTEM ayudamos a tu empresa a construir —o poner al día— toda su gestión preventiva: desde la matriz IPER y el plan de emergencia que exige el DS 44, hasta el Comité Paritario, las capacitaciones obligatorias y el protocolo de prevención de la Ley Karin, de forma práctica y sin la complejidad que muchas PYMEs asumen que tiene cumplir con la ley.
El Decreto Supremo N° 44 es, actualmente, la norma central: reúne y actualiza las exigencias de gestión preventiva (matriz IPER, plan de emergencia, comités paritarios, capacitación) que antes estaban repartidas en los antiguos DS 40 y DS 54, y es de cumplimiento obligatorio desde el 1 de febrero de 2025.
Es la Matriz de Identificación de Peligros y Evaluación de Riesgos, un documento que toda empresa debe elaborar y mantener actualizado para identificar los riesgos presentes en cada una de sus áreas de trabajo y definir las medidas de control correspondientes, según exige el DS 44.
Desde 25 trabajadores en adelante. Entre 10 y 25 trabajadores, si no existe Comité Paritario, la empresa debe contar al menos con un delegado de prevención.
El protocolo de prevención que exige la Ley Karin debe identificar los riesgos psicosociales de la organización, lo que lo conecta directamente con la matriz de riesgos y la gestión preventiva general que exige el DS 44.
Se expone a multas administrativas de la Dirección del Trabajo o la autoridad sanitaria, a mayor responsabilidad civil o penal ante un accidente, y en rubros como la minería, a la paralización de faenas por parte del organismo fiscalizador correspondiente.
Le respondemos con un asesor especializado dentro de las próximas 24 horas hábiles.